[Download] "Nuestro Pan Diario Mujeres" by Ministerio Nuestro Pan Diario " Book PDF Kindle ePub Free

eBook details
- Title: Nuestro Pan Diario Mujeres
- Author : Ministerio Nuestro Pan Diario
- Release Date : January 20, 2020
- Genre: Christianity,Books,Religion & Spirituality,
- Pages : * pages
- Size : 3206 KB
Description
Es hora de almorzar, y mis tres nietitos empiezan a lloriquear: "ÂĄAbu, tengo hambre!". Como sus padres estÃĄn trabajando, el abuelo y yo los estamos cuidandoâĶ otra vez.
Esto significa que estoy gruÃąona y fastidiada. Por tres dÃĐcadas, Daniel y yo lidiamos con el cuidado de niÃąos. Ahora, resulta difÃcil mantenerlos entretenidos, bien alimentados y contentos.
Pero ÂŋpodrÃa acaso mi problema ser una falta de gratitud por la dulce presencia de mis nietos y por la gracia del SeÃąor que provee para todos nosotros? Al parecer, he olvidado la enseÃąanza del apÃģstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:18: "Dad gracias en todo".
Al orar por esta cuestiÃģn, Dios me mostrÃģ tres maneras de transformar la queja en gratitud.
Cambiar la perspectiva. Por ejemplo, cuando millones en el mundo no tienen zapatos, avergonzamos a Dios cuando nos olvidamos de su gracia para suplir nuestras necesidades bÃĄsicas. PidÃĄmosle que nos permita ver con ojos agradecidos todo lo que nos ha provisto con fidelidad.
Decirle "gracias" a Dios. Como David, expresemos a Dios una gratitud especÃfica e infinita. David declarÃģ: "âĶ oh SeÃąor, [âĶ] todas las cosas que estÃĄn en los cielos y en la tierra son tuyas. [âĶ] alabamos y loamos tu glorioso nombre" (1 CrÃģnicas 29:11, 13).
Expresar gratitud a los demÃĄs. Hagamos que el agradecer a otros se transforme en un hÃĄbito diario. La gratitud hace sonreÃr a los demÃĄs, y a su vez, muestra a Cristo en nosotras y extiende su amor.
El mundo necesita de nuestra gratitud porque, a travÃĐs de ella, se encuentra con Dios. Mis nietitos tambiÃĐn lo hicieron. Al disminuir mi queja, tambiÃĐn disminuyÃģ su lloriqueo. Y un dÃa, preguntaron si podÃan darle gracias a Dios antes de almorzar. Juntos, inclinamos la cabeza y dimos las gracias.
Y luego, ÂĄmi alma elevÃģ su voz con gratitud! âPatricia Raybon